Las cifras permiten dimensionar de qué estamos hablando.
AES Andes cerró el año dos mil veinticinco con utilidades por alrededor de ciento treinta y cuatro millones de dólares a nivel de compañía. No estamos diciendo que esa cifra provenga exclusivamente de Alto Maipo, pero sí estamos hablando de una empresa de enorme tamaño que mantiene una histórica y relevante presencia energética en San José de Maipo.
¿Y qué recibe la comunidad?
El convenio suscrito en dos mil nueve estableció un aporte anual de cinco mil ochocientas siete UF, destinado a financiar proyectos de la comunidad durante treinta años.
Frente al tamaño económico de la compañía, el aporte parece pequeño. Pero existe algo todavía más preocupante: tiene fecha de término.
El fondo está contemplado hasta el año dos mil cuarenta y uno.
¿Y después qué?
Las centrales no desaparecerán cuando termine el convenio. La empresa seguirá desarrollando su actividad y aprovechando el potencial energético de nuestro territorio. Entonces, ¿por qué el aporte a la comunidad tiene que terminar?
Durante décadas, Cajón del Maipo ha convivido con centrales, obras y los efectos propios de estas actividades. La maquinaria pesada utiliza nuestros caminos para llegar a las faenas, provocando desgaste vial y, en ocasiones, dificultades para el tránsito normal de quienes vivimos y circulamos por la comuna.
También está el medioambiente.
La Superintendencia del Medio Ambiente formuló cargos graves contra Alto Maipo por incumplimientos relacionados, entre otras materias, con compromisos de reforestación. En los rodales fiscalizados se constataron importantes diferencias respecto de lo comprometido.
Estamos hablando de árboles que debían estar allí y no estaban. Estamos hablando del patrimonio natural de Cajón del Maipo.
También resulta legítimo recordar que la forma en que se gestó aquel convenio ha sido cuestionada por sectores de la comunidad. Han pasado diecisiete años desde su firma y creemos que llegó el momento de revisarlo.
Cajón del Maipo debe unirse.
Juntas de vecinos, organizaciones sociales y representantes de la comunidad deberían solicitar una nueva mesa de negociación con AES Andes para discutir un convenio actualizado, transparente y, fundamentalmente, permanente mientras la empresa continúe desarrollando su actividad en nuestro territorio.
No estamos pidiendo un regalo.
Estamos planteando que una gran empresa que utiliza nuestro territorio, nuestros caminos y nuestra infraestructura, y que seguirá desarrollando aquí una actividad económica, mantenga también un compromiso permanente y proporcional con la comunidad que convive con ella.
Treinta años pueden terminar. La presencia de la empresa, no necesariamente.
Cabe preguntarse: ¿SI LA EMPRESA SE QUEDA, SU APORTE A CAJÓN DEL MAIPO TAMBIÉN DEBE QUEDARSE?
La respuesta es simple:
¡¡¡Si AES Andes se queda, su compromiso con Cajón del Maipo también se queda!!!
Fotos referenciales.





